lunes, 4 de febrero de 2008

Maragall, Carod y una corona de espinas


Por falta de respeto con el Corán se ha creado una polémica grande en Estados Unidos y en el mundo árabe y Condolezza Rice ha pedido explicaciones a los responsables.
Por llamar moros, de broma, a los magrebíes dimitió hace unos años, entre lágrimas, un diputado autonómico andaluz.
Por firmar “Hitler”, de broma, en el hotel, un director de orquesta alemán fue expulsado de Israel.
Por bromear el president catalán Maragall y su conseller Carod con una corona de espinas, un símbolo inequívocamente cristiano, no pasa nada. No siquiera es noticia en muchos periodicos.
Quiero creer, pensando bien, que lo hicieron por inadvertencia y sin afán de ofender a los sentimientos religiosos, pero objetivamente han molestado a muchos y supone muy poca sensibilidad por los sentimientos religiosos de los cristianos. Pedir perdón es muchas veces el único modo de cerrar heridas. Les ruego que pidan disculpas a los cristianos: para que la sociedad esté cada vez más unida y será más tolerante y respetuosa.

Publicado en ABC en mayo de 2005

En honor a la verdad, Maragall tuvo el gesto de pedir perdón públicamente de este desafortunado incidente.

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